Según las antiguas leyendas clásicas del mundo griego y romano, las Islas Canarias eran consideradas como un lugar paradisíaco en la lejanía que llamaban: las Islas Afortunadas. Donde se creía que era el maravilloso paraíso donde los mortales que lo merecían eran recibidos por los dioses.

Vista acuática de la Isla El Hierro

Dentro del diverso ecosistema de las Islas Canarias nos encontraremos, en el Hierro, con la isla más joven de las siete que forman el archipiélago, con una edad de 1,2 millones de años. Se formó cuando el magma rompió el fondo marino, creando una brecha en forma de "Y" por la que empezó a salir lava, quedándose la isla con esa forma tan característica.

Pozo Calcosas

El Hierro es la isla con mayor densidad de volcanes de Canarias, existiendo más de 500 cráteres a cielo abierto y otros 300 cubiertos por coladas de lava más recientes. Actualmente existen 70 cuevas y tubos volcánicos catalogados, destacando la Cueva de Don Justo con 6 kilómetros de longitud.

Su contraste radica en su pequeño tamaño, 278 km2, y su gran altura, en Malpaso se alcanzan los 1500 m. Esto produce diferentes tipos de climas y vegetación en un mismo terreno. Desde el aeropuerto a la Restinga, el destino al que se dirigen los buzos que visitan la isla, podemos observar espacios lunares con cráteres de volcanes cerca de la carretera, praderas verdes con ganado como: vacas, caballos y cabras, solo separados por pequeñas vallas de piedra que le dan un toque romántico al paisaje; a medida que subimos podemos atravesar espesas nieblas con grandes bosques de pinos o laurisilvas, como se le llama al bosque nativo.

Volcán el Hierro

En la parte norte podemos ver atractivos como el famoso Charco Azul, una medio cueva cerca del mar; el Pozo de las Calcosas, pueblo enclavado al fondo de un acantilado donde comprar una casa vale 6000 euros, el hotel más pequeño del mundo con sus cuatro habitaciones, siempre reservadas y con vistas a los Roques de Salmor, donde se encuentra el Lagarto Gigante del Hierro.
También de visita obligada al Sabinar, sabinas que pliegan sus ramas moldeadas por el viento, símbolo de la isla; el Mirador de los Vascos, desde donde se ve todo el Golfo de Frontera y la isla de La Palma; el Mirador de César Manrique, mirador y restaurante en uno; el árbol santo de Garoé, tilo que con sus hojas recogía las gotas del rocío, gotas que al caer al suelo se filtraba concentrándose en depósitos naturales (albercas). Agua después consumida por los bimpapes (o bimbaches) en época de sequía.

Vista desde la frontera

Los días buenos desde la carretera El Pinar- Valverde se pueden ver las tres islas: La Palma, Gomera y Tenerife.

Una vez en la Restinga disfrutaremos de un clima agradable y mucha tranquilidad. Sus inmersiones en la Reserva Marina Mar de las Calmas, nos ofrecerán unas aguas cristalinas con una buena temperatura y vida marina de la que disfrutar. Desde el mar de las calmas podemos ver el Faro de Orchilla, considerado desde Ptolomeo (s II d.c) como el fin del mundo hasta que Colón llegó a América. Ptolomeo coloco el meridiano cero en este punto hasta que en 1884 fue trasladado a Greenwich.

En definitiva unas buenas vacaciones al otro lado del mundo.

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